9 de cada 10 niños migrantes cruzan solos el mar Mediterráneo

idi spaDe las 181.436 personas que llegaron a Italia en 2016 a través de la ruta del Mediterráneo central (desde Libia hasta Italia), 28.223 eran niños. De ellos, 9 de cada 10 cruzaron kilómetros de desierto y mar sin sus padres.

De las 181.436 personas que llegaron a Italia en 2016 a través de la ruta del Mediterráneo central (desde Libia hasta Italia), 28.223 eran niños. De ellos, 9 de cada 10 cruzaron kilómetros de desierto y mar sin sus padres.

“Mi viaje desde Nigeria a Libia fue horrible y peligroso. Solo Dios me salvó en el desierto, sin comida, ni agua, ni nada”, relató un niño de 15 años a la Unicef, que en un informe publicado ayer dejó en evidencia la dimensión de este drama.

Según el reporte de la organización, los traficantes del Mediterráneo Central, “uno de los trayectos más mortíferos que hay para los niños”, llevan a los menores desde el interior de África y Medio Oriente, los mueven luego a través del Sahara hasta a Libia y, por mar abierto, procuran alcanzar las costas italianas.

De acuerdo con Unicef, la parte más peligrosa de la ruta son 1.000 kilómetros por la frontera sur del desierto de Libia, más la travesía de 500 kilómetros de mar hasta Sicilia. Justo ahí, 4.579 personas murieron en 2016. De ellos, 700 eran niños. “Huyen de la guerra, de la violencia y de la pobreza. Se enfrentan a la explotación, el abuso, la violencia y la detención. También es un negocio de miles de millones de dólares, controlado por redes criminales”, manifestó en la presentación del informe Asfhan Khan, coordinadora especial de la crisis migratoria en Europa de Unicef.

Libia agrava la crisis

El conflicto civil que vive desde 2011 Libia (norte de África) solo exacerba las condiciones en que deben moverse los migrantes. De hecho, Unicef da cuenta de 255.000 (23.000 niños) atrapados en Libia, lo que “facilita la actuación de mafias y traficantes que se aprovechan de su situación precaria y desesperada”.

Una encuesta realizada por el organismo a más de 80 mujeres y 40 niños inmigrantes atrapados en centros de detención libios confirma que tienen que pagar dinero a los contrabandistas y que viven hacinados en duras condiciones, sin alimentos nutritivos ni refugio.

Para Carlos Humberto Cascante, director del Centro de Estudios de Medio Oriente y África del Norte de la Universidad Nacional de Costa Rica, después del fin del régimen autoritario de Muhamed el Gadafi, hace seis años, Libia no ha podido reconstruirse y sigue siendo “un campo de señores de la guerra, que provocan una expulsión desmesurada de personas”.

Ese país no solo es lugar de tránsito, sino que su economía devastada por el conflicto interno lleva a los libios a intentar irse también. “No es ni siquiera una migración ya por un conflicto específico, sino por una situación de un Estado frágil, fallido”, añade Cascante, para quien además con el avance de gobiernos populistas de derecha en los últimos meses, la migración pasó de ser vista como una desgracia a ser entendida como amenaza.

En eso coincide Miguel Martínez, director de la línea Europa de la U. Externado, para quien en la agenda de los países desertores de la migración, incluido Alemania, el tema dejó de ser visto como un asunto humanitario y pasó a ser una amenaza a la situación electoral.

Fonte: El Colombiano

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