25 de outubro de 2018

Los migrantes todavía se encuentran a kilómetros de la frontera de Estados Unidos, pero ya sufren las críticas del presidente Donald Trump en Twitter y mitines políticos.

Mientras el mandatario redobla sus críticas y la alarma, los hombres y mujeres que se dirigen hacia el norte desde Centroamérica esperan que Trump –o Dios– los ayude

Este lunes, más de 7.000 personas que llegaron al sur de México se despertaron ante el cielo azul y comida donada. Después, empezaron a caminar hacia el norte en la multicitada caravana de migrantes, personas que viajan juntas por seguridad y apoyo.

Por su parte Trump –quien viajaría al estado fronterizo de Texas para hacer campaña por Ted Cruz en la noche del lunes– empezó su día con una serie de tuits contra la caravana.

Sin ofrecer evidencia, el presidente aseguró que “criminales y desconocidos” de Medio Oriente “están mezclados” con la caravana. Añadió que la situación representa una emergencia nacional y culpó a los demócratas, instando así a los ciudadanos a votar por los republicanos en las elecciones intermedias que se llevarán a cabo en noviembre.

La respuesta en los refugios donde personas y familias se preparaban para continuar su viaje fueron hombros encogidos.

Los migrantes le dijeron a CNN que no pueden ni darán la vuelta. También que están confundidos con las palabras de Trump.

“No somos terroristas. Somos buenos trabajadores”, aseguró Diana Chávez y añadió que ella busca un empleo para mantener a su hijo de cuatro años que dejó en Honduras, su país de origen. “Por eso es que voy a Estados Unidos, para poder darles una vida mejor”, explicó refiriéndose a su familia.

Ana Guefaro señaló que ella esperaba ayuda de EE.UU. “Le pedimos a Trump si puede ayudarnos, porque venimos de un país que tuvimos que dejar por su desempleo. Necesitamos trabajar”, indicó.

Cuando se le mencionaron los tuits del presidente, Guefaro insistió que ella no regresará.

“Le pedimos el favor de que nos ayude porque no somos terroristas. No somos delincuentes. Debimos dejar nuestro país porque es muy peligroso. No tenemos el apoyo de nuestro gobierno, no tenemos los recursos para sobrevivir”, insistió.

José Franco, un taxista que dice que perdió su trabajo porque no podía conseguir gasolina, dijo que la violencia en Honduras y el propósito de ayudar a su familia son más fuertes que las afirmaciones de Trump acerca de que la caravana alberga a criminales y terroristas.

“He escuchado muchas noticias sobre Donald Trump y oí que no va a ayudar a nuestro país si seguimos viniendo”, sostuvo Franco. “Pero no pienso en eso porque estoy pensando en mi familia y la verdad es que, como digo, no somos delincuentes, no estamos tratando de arruinar las cosas. Sólo estamos tratando de mejorar (la situación de) nuestras familias”, completó.

Él es uno de los muchos migrantes con los que hablamos que continuarán su viaje, esperando que de alguna manera el camino esté pavimentado y que se abran puertas de oportunidad.

“Con la mano de Dios, espero que él nos dé la oportunidad de llegar a nuestro destino en Estados Unidos”, expresó Franco. “Estamos pidiendo a la mano de Dios que lo haga realidad”.

Fonte: CNN