21 de fevereiro de 2017

idi spaViven en Córdoba y comparten su experiencia en las escuelas. Son voluntarios en el proyecto de interculturalidad “EduAction”. El año pasado trabajaron en el Ipem 320 y en el Ipem 375. Este año, la experiencia continúa.

Por Verónica Sudar, de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic)

Córdoba es una ciudad multicultural, que desde fines del siglo XIX recibió y albergó a diversos grupos de migraciones, que la eligieron como su segundo hogar. Hoy sigue sucediendo. Jóvenes migrantes que llegan a esta ciudad por diferentes motivos, se adaptan a una nueva sociedad, sin olvidar de dónde vienen.

Se enorgullecen, mantienen sus raíces y comparten su experiencia, revalorizado la diversidad.

“Para mí es muy importante mantener la cultura de mi país de origen, porque de esta manera honro el amor y el respeto que mi familia me ha transmitido hacia mis raíces. Siria es un país que nunca te abandona, vive en cada rincón interno de tu ser. Mantener a cultura viva no es solo hacer conocer la historia y costumbres sirias sino también, es difundir la verdad de los conflictos bélicos que suceden injustamente”, dice Yassmin Mahmoud (22), oriunda de Latakia, República de Siria, que, por la incertidumbre de una posible guerra, llegó hace 15 años a Córdoba, junto a su familia. Actualmente estudia profesorado de Inglés, y es voluntaria en “Casita de Nazaret”, dónde brinda apoyo escolar en barrio Argüello.

Vesna Blazevic (33), nació en Zagreb, Croacia, y vive en Córdoba hace ocho años. Después de terminar su carrera universitaria en Letras Modernas y ejercer la docencia, decidió probar cómo sería vivir en otro país.

“Para mí es de suma importancia conservar la cultura de mi país. Ser croata es lo que soy, las costumbres que tengo son lo que me hacen a mí, sin ellas estaría perdida. Es importante adaptarse al país donde vivís, si no se hace muy difícil, pero sin olvidar lo que realmente sos. Tengo dos hijos y trato de pasarles lo más que puedo de mí o, como me gusta pensar, nuestra cultura. Con mi marido, que es argentino, los criamos bilingües, tratamos de viajar lo más que podamos a Croacia y quiero que nunca pierdan el contacto con su familia croata”.

Burak Damar (19), nació en Antalya, Turquía. “Llegué hace un año a Argentina, a través del movimiento mundial Hizmet, que fomenta la educación, intercambio cultural y ayuda social en el mundo. Mantengo la cultura turca, en casa, tratando de seguir nuestras costumbres; y en las organizaciones interculturales, la mostramos. La gente confunde la cultura con la religión. Hay cosas que no podemos hacer por la religión, por ejemplo, no comer cerdo, no tomar alcohol. Lo cultural, por ejemplo, es cuando entramos a casa sin zapatillas, a veces sentarnos en el piso para comer y charlar, preparar comida turca -pero no sale igual sabor que las comidas de nuestras madres-. Por la religión hacemos una limpieza para rezar – en sentido de purificarse antes de cada rezo-; tampoco decimos malas palabras”.

Cuenta, además, que la cultura es importante porque es un ámbito que no puede olvidar, y aclara que la religión islam además de la fe, se basa en la moralidad y ética en los derechos humanos.

Yassmin, Vesna y Burak, viven en Córdoba se conocieron cuando participaron como voluntarios, en el proyecto de interculturalidad “EduAction”, que se desarrolló por primera vez en Córdoba, a fines de 2016, en dos colegios secundarios: el Ipem 320, de barrio Ciudad de Mis Sueños y el Ipem 375, de barrio, el Ciudad de los Cuartetos.

Proyecto intercultural

“EduAction” es un proyecto de educación intercultural, que, por medio de métodos de aprendizaje no tradicionales, lleva a jóvenes voluntarios internacionales a desarrollar un programa de talleres en escuelas secundarias públicas, para interactuar con los estudiantes y dar a conocer otras realidades sociales y culturales.

“La propuesta busca formar en valores que orienten a la tolerancia, al respeto hacia lo propio, lo diferente, y ampliar la visión del mundo de los participantes. Durante el año pasado, en Córdoba fomentamos ambientes multiculturales dentro de las instituciones educativas, con la participación de siete jóvenes migrantes, que realizaron actividades sobre diversidad cultural junto con alumnos del nivel secundario”, contó Juan Diego Maldonado (26), coordinador del proyecto en Córdoba y estudiante de Comunicación Social y del Trayecto Pedagógico.

En esta primera edición de proyecto intercultural, se realizaron ferias de naciones en los dos colegios, donde cada voluntario presentó su país de origen y su cultura a toda la comunidad escolar. Además, se realizaron talleres lúdicos para trabajar la diversidad cultural, el estereotipo, el prejuicio y el choque cultural.

“La educación intercultural facilita espacios cooperativos de aprendizaje que fortalecen las competencias de los estudiantes, permitiéndoles comprender su entorno y atender a la resolución de problemas mediante una comunicación colaborativa con otras personas”, afirma Maldonado.

Esta iniciativa se desarrolló en conjunto con la Dirección General de Programas Especiales del Ministerio de Educación de la Provincia.

El próximo mes, comienzan a programar las actividades del proyecto para este año donde se prevé, además, sumar nuevas escuelas. A Yassmin, Vesna y Burak, les interesa volver a repetir esta experiencia del voluntariado educativo.

Escala continental

Este proyecto intercultural comenzó a implementarse en el año 2009 en Porto Alegre (Brasil), con el respaldo de organizaciones sociales y empresariales. Luego se expandió en América latina, en Perú, Uruguay y México, y recibió a más de 350 voluntarios.

Experiencia positiva

Mónica Tiberi, directora del Ipem 320 reconoce que este tipo de actividades son muy importantes en las escuelas.

“El proyecto de interculturalidad (EduAction) llevado a cabo en nuestra escuela fue una experiencia muy positiva para toda la comunidad. Los representantes de las distintas culturas tuvieron gran predisposición para conectarse con los estudiantes, y poder transmitirles todas sus vivencias, que lo hicieron con gran entusiasmo. Esto se vio reflejado en nuestros jóvenes, quienes se sintieron muy atraídos y mostraron gran interés por conocer otras culturas. Este conocimiento dado desde la práctica a través del testimonio de los propios protagonistas, vivenciando la misma emoción al escucharlos. Esta experiencia es enriquecedora, ya que permite visualizar a los contenidos curriculares desde otra perspectiva y acercar al estudiante a la realidad histórica. Para nuestra escuela fue muy importante participar de estas actividades, ya que les permite a los estudiantes conectarse con otras culturas desde lo vivencial y lo concreto”, aseguró.

Elsa Neliaschio, directora del Ipem 375 coincidió en que la experiencia fue sumamente positiva.

“Este proyecto me encantó desde el primer día. Me dio la oportunidad de, por primera vez, enlazar mi cultura con actividades educativas para aprender y reflexionar acerca de los valores de la interculturalidad en nuestra sociedad. También trabajamos en equipo con voluntarios con los cuales compartimos los mismos deseos de ver a un mundo unido en las diferencias. Los encuentros en las escuelas fueron espacios donde todos nos convertimos en hermanos de un mismo mundo, tejiendo una misma red de respeto e inclusión. Ver que cada alumno se lleve una porción de tu cultura y que pueda aplicar los valores enseñados en cada ámbito de su vida cotidiana es algo muy gratificante. Los alumnos estaban muy contentos con el proyecto, desde el primer encuentro en la Feria de Naciones demostraron mucho interés en lo que veía de nuestros países, observaban atentamente cada stand y preguntaban curiosidades”, comentó Yassmin.

Vesna agregó: “Mi experiencia fue más que positiva. Aprendí del sistema educativo argentino, quedé sorprendida con lo bien que nos recibieron y nos hicieron sentir. Me encantó la curiosidad y la calidez que nos mostraron. Me pareció importantísimo poder acercarles un poco del mundo y enseñarles que la educación les abre la puerta del mundo y los lleva a donde quieren ir. Los jóvenes en estas escuelas mostraron mucha curiosidad, me hacían muchas preguntas, desde qué tal el clima, seguridad, sueldos hasta incluso como está el tema de limpieza en mi país. Me quedé muy sorprendida que los varones conocían a varios jugadores croatas de fútbol. En los talleres también mostraron muchas ganas de participar, en el principio estaban un poco tímidos, pero se soltaban cada vez más y cada actividad concluía con mucha alegría, diversión y, obvio, algo aprendido. Me encantaría seguir participando de EduAction”

Burak, por su parte, opinó: “Mi experiencia en el proyecto fue mayor de lo que me esperaba, ya que tuve la oportunidad de conocer el sistema educativo de otros países y poder compartir la cultura, educación y forma de vida de mi país. Recibía muchos comentarios sobre las novelas turcas, algunas cosas sobre religión y vestimentas, costumbres vistas en las novelas. He sabido cómo desenvolverme ya que mi padre trabaja en la docencia y desde pequeño me comentaba sobre sus alumnos. Los alumnos de aquí tomaron con mucho entusiasmo el proyecto, preguntaban y participaban activamente desde el comienzo de la clase”. Este año Burak comienza a estudiar ingeniería industrial en Universidad Tecnológica Nacional.

Fonte: La Voz