10 de abril de 2017

idi spaEn la Ciudad de México las mujeres migrantes o familiares de migrantes tienen garantizado su derecho a las mismas oportunidades de empleo, desarrollo personal y acceso a servicios y programas que brinda el Gobierno, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).

Ciudad de México, 8 de Abril.- En la Ciudad de México las mujeres migrantes o familiares de migrantes tienen garantizado su derecho a las mismas oportunidades de empleo, desarrollo personal y acceso a servicios y programas que brinda el Gobierno, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).

Rubén Fuentes, director de Atención a Huéspedes, Migrantes y sus Familias de la Sederec, subrayó que es una instrucción del jefe de Gobierno, doctor Miguel Ángel Mancera, atender a la población migrante que retorna, transita o decide quedarse a vivir en la Ciudad de México, a fin de garantizar sus derechos humanos y darle un trato con igualdad.

Informó que sólo en este año la dirección a su cargo ha atendido a mil 781 personas directamente en las oficinas del área y a través de la Línea Migrante, de las cuales 811 son mujeres migrantes o familiares de migrantes, a quienes se les proporcionó información sobre regularización migratoria, credencialización y orientación sobre los diversos programas que tiene la Secretaría.

Dijo que las atenciones, servicios y programas que brinda la Sederec para los migrantes tienen un enfoque de género, puesto que las mujeres también se encuentran en constante movilidad en busca de mejores oportunidades para sostener a sus familias.

Recordó que la #CapitalSocial tiene la vocación de ser una capital hospitalaria y la convicción de que la movilidad humana es un derecho, por lo que se protege y garantiza su ejercicio, como lo establece la Ley de Interculturalidad, Atención a Migrantes y Movilidad Humana.

Refirió que este sector es un grupo de población con alto riesgo de ver vulnerados sus derechos y dignidad, ya que se les suele negar el acceso a sus derechos fundamentales como a la alimentación, salud y a la identidad.

Fonte: La Prensa