23 de julho de 2018

La movilidad de las personas contribuye a que el territorio donde ella acontece sea continuamente reconstruido; lo rural como lo urbano son obras de arte año tras año. Desde 1991 la Iglesia Católica de Honduras ha estado desarrollando una pastoral específica de acompañamiento a los migrantes pudiendo ella misma contribuir a hacer hoy un balance tanto de avances en la defensa de sus derechos como de lo que todavía es deuda y que amerita continuar un trabajo intenso siempre iluminados por los documentos de la Doctrina Social de la Iglesia y en coherencia con las demandas y legislaciones nacionales, regionales e internacionales. Con el objetivo de promover la solidaridad con los migrantes se comprendió desde el inicio que era necesario establecer mecanismos de coordinación y sumar talentos y competencias tanto al interno de la Iglesia como al externo con organizaciones civiles y de gobierno.

Hna. Ligia Ruiz Gamba

ESPANHOL