“La ciudad de Chihuahua se ha convertido en una ruta más para los migrantes, tanto nacionales como aquellos que vienen del sur y de otros países en busca de nuevas rutas para cruzar la frontera”, dijo en entrevista Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, obispo de la Diócesis de Cuautitlán, Estado de México, y representante nacional del Episcopado Mexicano para la Dimensión de la Movilidad Humana.
“La ciudad de Chihuahua se ha convertido en una ruta más para los migrantes, tanto nacionales como aquellos que vienen del sur y de otros países en busca de nuevas rutas para cruzar la frontera”, dijo en entrevista Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, obispo de la Diócesis de Cuautitlán, Estado de México, y representante nacional del Episcopado Mexicano para la Dimensión de la Movilidad Humana.
El entrevistado señaló que la movilidad es un derecho, “toda persona tiene derecho como ser humano a tener una identidad en cada país, somos una sola humanidad, no hay muchas humanidades”, porque, dijo, cuando se transita ilegalmente existen numerosos riesgos como la exposición a grupos criminales, y lo que es un derecho se convierte en una situación de sufrimiento.
“El tema migratorio está desbordando a cualquier institución y a cualquier gobierno, no tengamos miedo de decirlo, enfrentemos la realidad, la misma iglesia está desbordada”,
El obispo dijo que aunque el tema de la migración es muy antiguo, hoy muestra nuevas facetas, porque antes era sólo el que se iba al norte y hoy hay gente que se va de su país porque no hay seguridad, oportunidades de trabajo o estudios, lo que calificó como una “situación compleja que se está evidenciando como consecuencia de una globalización que margina a la persona humana”.
En relación al gobierno de Donald Trump, el obispo dijo que lo que corresponde a cada ciudadano mexicano es valorarse como miembro de una nación y recuperar su identidad, pero señaló que sin duda en las relaciones internacionales debe haber signos de complementariedad, porque estas relaciones no pueden partir de proyectos de bloqueo, sino de colaboración.
El obispo de la Diócesis de Cuautitlán, Estado de México, asistió al Encuentro de Pastoral de Movilidad Humana de la Provincia de Chihuahua, cuyo lema fue “Caminando con migrantes desde la fe”, al que asistieron clérigos, sacerdotes, obispos y laicos de Ciudad Juárez, Nuevo Casas Grandes y Chihuahua, pertenecientes a la provincia eclesiástica.
CHIHUAHUA, NUEVO DESTINO DE VACACIONES
La ciudad de Chihuahua se ha convertido en una nueva ruta para los migrantes, porque el movimiento se da en todas las fronteras, “pero en el caso de la ciudad de Chihuahua es en parte que los propios migrantes tienen que descubrir nuevas rutas, ser creativos en el viaje que quieren hacer a través del país hacia el norte”.
Señaló que esto es algo que siempre ha sucedido, pero se está incrementando en parte porque se buscan nuevas rutas, y la arquidiócesis, específicamente la ciudad de Chihuahua, está teniendo este tema como algo nuevo por dos razones, por un lado se está convirtiendo en una ruta más para los migrantes hacia el norte, tanto nacionales como los que vienen del sur y de otros países, constantemente están de paso.
“El tema fuerte son los repatriados, en esto hay que aclarar, porque bajo el presidente Obama se repatriaron muchos, casi la misma cantidad de la que se está hablando bajo Donald Trump, esto no será una novedad, la novedad será que de repente llegarán muchos al mismo tiempo”.
LA MIGRACIÓN SUPERA A LAS INSTITUCIONES
El entrevistado dijo que actualmente el tema de la migración desborda a cualquier institución y a cualquier gobierno, “y no tengamos miedo de decirlo, al contrario, enfrentemos la realidad, la Iglesia está desbordada”.
Explicó que en Tijuana hay varias casas de migrantes y ya no hay espacio, “aquí tenemos que poner atención a los países expulsores, al triángulo norte de Centroamérica con quienes también estamos trabajando como iglesia. Los obispos de la frontera sureste de México y los del triángulo norte estamos dialogando, buscando caminos.”
Sin embargo, dijo, los gobiernos también tienen la responsabilidad en cada estado y municipio de crear fuentes de trabajo, así como un entorno en el que las personas puedan vivir y desarrollar sus vidas.
LA MOVILIDAD ES UN DERECHO
“El solo hecho de tener que transitar como indocumentados es un daño a su persona, porque toda persona tiene derecho como ser humano a tener una identidad en todos los países, y en las relaciones internacionales los países tienen que ponerse de acuerdo para reconocer los derechos de todos los individuos, porque somos una sola humanidad, no hay muchas humanidades”, dijo el entrevistado en relación a la situación y riesgos que enfrentan los migrantes.
El fenómeno del movimiento, pues, dijo, es un fenómeno natural del ser humano y no debe haber cosas que lo limiten y lo corten, “debe haber formas de incrementarlo de forma ordenada y constructiva porque siempre es un crecimiento mutuo”, dijo, al tiempo que señaló que no hacerlo es una falta al derecho de la persona.
MIGRANTES y RIESGOS
Cuando la gente empieza a transitar ilegalmente, se enfrenta a muchos riesgos, grupos criminales organizados, “grupos que esperan comerciar con la gente y no se entiende por qué lo hacen, no hay derecho a hacerlo, pero se da”, dijo el Obispo.
Añadió que “no se puede negar que los inmigrantes sufren daños en las carreteras, pero en lugar de gritar sobre ello, tenemos que empezar a trabajar en cómo resolverlo para que no vuelva a ocurrir”.
Dijo en este contexto que lo más denigrante que vemos en los migrantes es el trato de personas por motivos sexuales, laborales y profesionales, “este es un punto doloroso, que precisamente por ser a través de la seducción y no de las armas es un delito difícil de perseguir, porque una persona que es seducida y convencida de que puede trabajar y es tratada como un objeto, es difícil que se dé cuenta y lo denuncie, o no lo denuncia por miedo, sea cual sea el trabajo”.
DIRECTAMENTE A LAS AUTORIDADES
Monseñor Guillermo Ortiz, dijo que el tema migratorio es un reto para las autoridades, “en las instancias que me tocan a nivel nacional, veo que hay mucha voluntad, las leyes migratorias mexicanas son las más avanzadas en materia de derechos humanos, de asistencia humanitaria, pero es responsabilidad de cada quien, en el lugar donde se encuentre, aplicarlas a nivel estatal o municipal, o ya en campo y trato directo”.
Mencionó que es importante conocer y estar familiarizado con las leyes, pero que también es importante seguir formándose en las distintas áreas.
LAS NUEVAS FACETAS DEL EMIGRANTE
Aunque el tema migratorio es ya muy antiguo, ahora muestra nuevas facetas, “antes eran simplemente los que pasaban al norte, ahora hay emigrantes que son refugiados y ellos mismos no...
o saben”, dijo el entrevistado.
Añadió que “el emigrante que se va porque no hay seguridad en su país, que es perseguido por grupos criminales en su país, o que no encuentra recursos para trabajar o estudiar, es una situación compleja y esto se está poniendo de manifiesto como consecuencia de una globalización que está marginando a la persona humana”.
Añadió que es bueno que haya acuerdos internacionales para el desarrollo de las naciones y para las esferas política, económica y de mercado, pero que no hay que dejar de lado a las personas.
“Es la situación de pecado, el alejamiento de Dios de estos ámbitos y la constitución de la persona como sujeto y autor omnipotente de las decisiones, lo que aleja a Dios y, al alejar a Dios, aleja a la persona, y de un pecado surge otro y se crea la injusticia.”.
Dijo que es muy importante lo que la Iglesia en la Arquidiócesis de Chihuahua está iniciando de manera estructurada, ya que siempre ha estado trabajando, y recordó que la reunión que se realiza es un escalón para otras reuniones con autoridades, organizaciones entre las mismas casas y agentes pastorales de movimiento a nivel provincial, un modelo interesante que se está inventando y una forma de impulsar el trabajo.
EL GOBIERNO DE DONALD TRUMP, UNA OPORTUNIDAD PARA RECUPERAR LA IDENTIDAD
“Todo jefe de Estado tiene la responsabilidad de cuidar a su Estado, de hacerlo crecer y desarrollarse, hablamos mucho de la gran economía de Estados Unidos, pero sabemos que es uno de los países más endeudados y con una de las tasas de desempleo más altas, entonces lógicamente un gobernante tiene que cuidar eso”, dijo sobre el presidente Donald Trump.
Cree que existe una tensión entre un nacionalismo que protege a los nacionales y el hecho mismo de la internacionalidad y la regionalidad, donde los países persiguen proyectos comunes de desarrollo y crecimiento.
En este sentido, dijo, lo que corresponde a cada ciudadano mexicano ante el nuevo gobierno de Estados Unidos, es valorarse como nación, “no sentirnos menos que nadie y recuperar nuestra identidad mexicana, superar prejuicios, cada persona es imagen y semejanza de Dios con limitaciones y errores, pero no significa que todos seamos malos, puede haber todo un proceso de aceptación y diálogo con los migrantes”, puntualizó.
Fuente: El Heraldo de Chihuahua
