Migración: la historia de nunca acabar

La idea de que vamos a quedarnos en un solo lugar va en contra de lo que estamos viendo y de cómo será nuestro mundo en las próximas décadas.

 

El ser humano siempre ha migrado. Desde los primeros pobladores que llegaron a nuestro continente, pasando por los aztecas que recorrieron Mesoamérica en busca de su valle prometido, las migraciones europeas por guerras y plagas o los miles de estudiantes que llegan cada año a la UNAM. Los desplazamientos forman parte de la naturaleza humana, motivados en parte por la necesidad, como estrategia de supervivencia o en busca de una vida mejor, pero en parte también por la curiosidad, por saber qué hay al otro lado de la montaña o del mar. Vamos, algunas aves, mamíferos, insectos e incluso algunas serpientes y reptiles son migratorios, ¿cómo podemos esperar que los humanos no lo sean también?

Hay mucho que analizar sobre la migración, desde sus impactos, sus tendencias nacionales y globales, las políticas migratorias y fronterizas, las actitudes de la población migrante y de la población de origen y destino, cómo se retrata a los migrantes en los medios de comunicación, las razones para migrar y para no hacerlo, entre muchos (muchísimos) otros temas. La migración nos afecta a todos de un modo u otro. Por desgracia, cuando se trata de migración, la desinformación y las percepciones dominan mucho más que los datos, las pruebas y la realidad.

En primer lugar, definir migración. Un emigrante es una persona que se desplaza fuera de su lugar de residencia. Y esta definición incluye a muchas personas diferentes. La mayoría de los migrantes se desplazan dentro de su propio país (migración interna) y sólo un pequeño grupo cruza alguna frontera (migración externa o internacional), aunque este pequeño grupo es el que generalmente recibe toda la atención. Por ejemplo, en Estados Unidos, uno de los lugares que más emigrantes recibe de otros países, casi 90% de su migración es interna (es decir, personas que se desplazan dentro de ese país) y sólo 10% de su migración es internacional. Y nota aquí que moverse dentro de una ciudad no cuenta como migración, más moverse, por ejemplo, de Orizaba a Puebla, sí.

La migración siempre ha sido un tema controvertido. Desde hace unos 100 años, la preocupación era si la migración del campo a la ciudad acabaría devastando las zonas rurales. “¿Quién producirá nuestros alimentos? ¡Nuestras ciudades se saturarán! Nos robarán!”. Y así, con argumentos casi idénticos a los que oímos ahora, se llegaron a proponer políticas para frenar la migración del campo a las ciudades. Desde entonces, la idea de que “la gente del campo” no debe ir a las ciudades se ha convertido en una cuestión de derecho: si has tenido la “mala suerte” de nacer en el campo, ¿tienes que quedarte allí de por vida? Si has tenido la “buena suerte” de nacer en una gran ciudad, ¿tienes derecho a mudarte? La migración siempre ha sido un tema controvertido y siempre ha estado profundamente arraigada en la desigualdad y la “suerte”.

La idea de que vamos a quedarnos en un solo lugar va en contra de lo que estamos viendo y de cómo será nuestro mundo en las próximas décadas. Las sociedades modernas (o económicamente desarrolladas) tienden a emigrar más, a moverse más entre distintas ciudades y a desplazarse distancias mayores; mientras que las sociedades más antiguas tienden a moverse muy poco y normalmente sus migraciones son de distancias muy cortas. Por ejemplo, ya sea para estudiar en la universidad, por un trabajo, para buscar el amor, por los hijos o para vivir en un lugar tranquilo durante un retiro, se calcula que en Estados Unidos una persona puede mudarse hasta una vez a lo largo de su vida.

En México, nuestra migración es relativamente frecuente. Entre 2013 y 2018 se estima que 3.4 millones de mexicanos se mudaron a otra entidad y alrededor de medio millón se fueron a otro país, es decir, más o menos una población del tamaño de Oaxaca migró a otro estado o país entre 2013 y 2018. Además, la migración en México es cada vez más frecuente. Tomando a las personas de 5 años y más, se estima que 26 de cada mil mexicanos vivían en 2008 en una entidad distinta a la que vivían anteriormente en 2003, mientras que entre 2013 y 2018, se estima que 29 de cada mil mexicanos vivían en una entidad distinta, es decir, en México, cada vez tenemos más migraciones internas.

En México hay poco más de un millón de personas provenientes de otros países (aproximadamente el tamaño de la ciudad de Querétaro), pero esto irá en aumento. En 1990, 8 de cada 1,000 personas en México provenían de otros países y ahora son 10 de cada 1,000, es decir, la población migrante crece y crece más rápido que nuestra población. Sin embargo, México aún no es un país que reciba a muchos migrantes. Casi 10 de cada mil personas en México vienen de otros países, y para comparar, en Argentina, 49 de cada mil personas vienen de otros países, en Chile, 27 de cada mil y en Ecuador, 24 de cada mil personas vienen de otros países.

Número de migrantes internacionales que viven en algunos países de América Latina por cada mil habitantes de ese país. Fuente: ONU, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales

La migración es la historia de nunca acabar. De hecho, se dice que acabamos de llegar a la era de la migración, porque lo que hemos visto hasta ahora son algunos lugares aislados con mucha migración, pero en general sigue siendo relativamente rara, poco frecuente y de muy corta distancia. Sin embargo, se calcula que para 2050, en los países más ricos, la migración supondrá alrededor del 80% de su crecimiento demográfico y para ese año, habrá unos mil millones de migrantes debido al cambio climático ¡Bienvenidos a la era de la migración!

¿Por qué es importante entender la migración? Aunque México ha recibido migrantes de otros países en muchas ocasiones (como la llegada de refugiados españoles durante su guerra civil), en realidad México no es un destino frecuente para los migrantes internacionales, pero lo será, y cada vez más. El tema de la migración en México llegó para quedarse. Por ello, necesitamos preparar instituciones especializadas en migración internacional, políticas adecuadas en la materia y, más importante aún, la actitud correcta ante la migración internacional. Nuestro país enfrenta casi por primera vez la llegada de migrantes y la forma en que hemos reaccionado como gobierno y como sociedad deja mucho que desear.

Por desgracia, nuestra comprensión y conocimiento de la migración es a menudo limitada y puede verse afectada por ciertos acontecimientos mediáticos. Intenta desafiar este test sobre migración internacional y comprueba qué tanto tiene que ver tu percepción de la migración con la realidad. En unas semanas, el análisis de las respuestas que todos dimos en el test nos mostrará cómo vemos la migración internacional en México.

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