Del mismo modo que COVID-19 no tiene pasaporte ni conoce las fronteras, las fundaciones que ayudan a inmigrantes, refugiados, retornados y solicitantes de asilo en Cúcuta no saben de banderas, géneros ni nacionalidades.
En tiempos de crisis y falta de recursos, siguen buscando estrategias para ayudar a cientos de personas vulnerables. Otros motivan a los empresarios para que se reinventen y sigan adelante en medio de la tormenta provocada por la pandemia.
A continuación, te contamos cómo trabajan cinco fundaciones y movimientos en tiempos de cuarentena y cuál es el llamado conjunto a las autoridades y cooperantes de Norte de Santander.
Compartir para toda la vida Colombia
La fundación ha continuado con su programa ‘Quédate en la Escuela’, que promueve la seguridad alimentaria y nutricional de niños y adolescentes de comunidades migrantes en Villa del Rosario.
Lala Lovera, directora de la fundación, explicó que en Cúcuta, en alianza con la Alcaldía y sus secretarías de Educación y Desarrollo Social, “seguimos apoyando a la población especialmente vulnerable, migrante y retornada que caracteriza a esta entidad”.
Desde el inicio de la cuarentena y hasta el pasado 14 de abril, la fundación ha beneficiado a 1.490 niños, niñas, mujeres y unidades familiares en situación de riesgo con mercados que cubren 50% de la ingesta que necesitan 4 miembros de una familia y que alcanza los 25 días. “Esta ayuda se ha entregado puerta a puerta en hogares, instituciones educativas, fundaciones y centros de apoyo”.
Lovera reveló que con el movimiento de recursos de empresas privadas, organizaciones de la sociedad civil y ONG, esperan apoyar a 400 familias en los próximos días, no sólo en Villa del Rosario y Cúcuta, sino también en otras ciudades donde tienen presencia, como Bogotá y Cartagena.
Aunar esfuerzos de distintos sectores ha de ser el propósito, desde su punto de vista, para resolver “un problema que nos desborda si actuamos individualmente”.
Fundación Venezolanos en Cúcuta (Funvecuc)
La Fundación Venezolanos en Cúcuta (Funvecuc), que asiste a los migrantes desde hace cuatro años, sigue interactuando con el Estado colombiano y la cooperación internacional a través de organizaciones como el CICR, el Consejo Noruego, el ACNUR y la OIM, buscar mecanismos para ayudar a las poblaciones migrantes del área metropolitana de Cúcuta.
Eduardo Espinel, director de Funvecuc, dijo que se había realizado un censo generalizado y se había presentado al Estado. “La semana pasada, en coordinación con actores de la sociedad civil, entregamos 150 mercados a 150 familias, divididas en partes iguales entre migrantes y colombianos”.
El representante mostró su preocupación por dos realidades: las necesidades alimentarias de las familias inmigrantes y los continuos desahucios por no poder pagar el alquiler. Advirtió de que “la misma crisis económica ha provocado un aumento de los casos de maltrato familiar entre las familias migrantes y colombianas”.
Por otro lado, ante el creciente número de migrantes que regresan a Venezuela, Espinel muestra su preocupación por “las falsas expectativas que el Gobierno venezolano está creando a los retornados, cuando la realidad es que se quedan varados en las terminales de San Antonio”.
Ante esta situación, Funvecuc está llevando a cabo una campaña de información con el apoyo del ACNUR y Opción Legal. “Muchos de estos migrantes llegan a Colombia a través de las rutas del comercio ilegal; por eso hemos colocado carteles en estos pasos orientando sobre la prevención de coronavirus y prohibición del tráfico”.
Añadió que en las próximas dos semanas entregarán otros 150 mercados y en sus redes sociales siguen proporcionando información útil sobre COVID-19.
Fundación New Illusion
Con medidas de protección contra coronavirus, trabajan a puerta cerrada con los correspondientes protocolos de seguridad e higiene. “Recibimos ayuda de la organización World Central Kitchen y cada día preparamos entre 500 y 700 almuerzos, que repartimos entre los retornados y migrantes de la ciudad”.
Antes de la pandemia, habían puesto en marcha un plan de alimentación en dos escuelas de Los Patios, donde hay hijos de madres cabeza de familia. “En este momento, estas mujeres están siendo desalojadas de sus casas porque no pueden pagar el alquiler; también hay familias que viven en casas ocupadas y no pueden costearse la vida”, dijo.
Esta situación ha provocado que la demanda de almuerzos crezca abruptamente, aunque Nueva Ilusión no tiene capacidad para ampliar la cobertura de las raciones diarias. Por ello, Salguero hizo un llamamiento a la solidaridad e instó a las organizaciones de cooperación a destinar suministros para seguir ayudando a la población.
Asimismo, la Secretaría de Salud y Gestión de Riesgos solicitó “que se pueda colaborar con el transporte para la entrega de alimentos a domicilio; queremos contener la propagación del coronavirus y cuidar a nuestros voluntarios”.
Fundación Humildad Extrema
En el barrio La Ermita, en el municipio 7 de Cúcuta, hace presencia la Fundación Humildad Extrema, que dirige Angélica Lamos Vallesteros, colombiana que regresó de Venezuela en agosto de 2015, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro expulsó a cientos de colombianos del estado de Táchira.
En este sector, más de dos mil familias mixtas viven en condiciones de vulnerabilidad. “Hay más de 400 niños y 134 adultos mayores que necesitan ayuda urgente”, dijo el representante.
Su labor consiste en gestionar, orientar y formar a la comunidad en distintos oficios, como panadería, modelado y belleza, papelería y mobiliario, gracias a acuerdos como el del Sena.
Pero en estos momentos de cuarentena, esa tarea se paraliza. Todo, en voz de Doña Angélica, se ha puesto cuesta arriba. “Tenemos más de 800 familias sin medios para alimentarse; es su vida o su muerte recibir ayuda”, dijo el director.
También explicó que el apoyo de la fundación procede del “buen corazón de la sociedad civil”. En estos momentos, sus instalaciones albergan a 35 familias en las habitaciones de que disponen. “Muchas de ellas tienen que dormir en el suelo o en colchones porque no hay capacidad para tantas”, dijo.
La casa está alquilada, por lo que alquilarla en estos tiempos de encierro es otra tarea urgente que cumplir. “Rogamos por el buen corazón de las personas y organizaciones de cooperación para que visiten este sector y juntos podamos ofrecer una mano amiga a tantas familias colombianas y migrantes que lo necesitan.”.
Movimiento Cúcuta te Impulsa
En febrero de 2019 nace Cúcuta te Impulsa como un movimiento que promueve el emprendimiento entre migrantes, retornados y cucuteños. Desde sus plataformas digitales, asesoran a venezolanos y colombo-venezolanos sobre la cultura cucuteña, los trámites para crear una empresa, las oportunidades de negocio en La Perla del Norte y el uso correcto de las herramientas de marketing en la era digital.
Cada mes organizan reuniones presenciales gratuitas y establecen alianzas con academias públicas y privadas para impartir diversos talleres; pero desde que comenzó la cuarentena obligatoria el 24 de marzo, estos debates se han trasladado a sus redes sociales y grupos de WhatsApp y Telegram.
“Organizamos clases en directo en las que hablamos de cómo nuestras empresas pueden sobrevivir en tiempos de coronavirus. También damos a conocer agendas académicas y culturales para que nuestros seguidores puedan formarse y entretenerse”, explica su directora, Tábata Fernández.
Sin embargo, existe el riesgo de que algunas empresas se hundan debido a la incertidumbre generada por la propagación del virus, Fernández cree que los empresarios que forman parte de esta red de colaboración pueden descubrir nuevas formas de seguir trabajando virtualmente.
También hizo un llamado a los organismos de cooperación internacional y a entidades del gobierno colombiano como el Sena, Innpulsa y otras instituciones para que destinen recursos para apoyar a los empresarios de la región, sin exclusiones de género o nacionalidad.
