Director de la OIM: "No hay emergencia migratoria, sólo crisis de solidaridad"

idi spaEl director general de la Organización Internacional para las Migraciones, William Lacy Swing, afirmó hoy que la afluencia de inmigrantes a Europa es una "emergencia" y que el problema es más bien una "crisis de solidaridad".

El director general de la Organización Internacional para las Migraciones, William Lacy Swing, afirmó hoy que la afluencia de inmigrantes a Europa es una "emergencia" y que el problema es más bien una "crisis de solidaridad".

En una entrevista con Efe tras participar en Roma en una conferencia internacional sobre la gestión de la migración con ministros europeos y africanos, Swing habló de poner en marcha una "política global a largo plazo que no tenemos".

"No hay emergencia, sino crisis de solidaridad. Si la afrontáramos, podríamos gestionar el problema", ha dicho el director general de la OIM, que ha recordado que las llegadas a Europa por el Mediterráneo se han "reducido mucho" a lo largo del año, hasta situarse en unas 100.000 personas, menos de la mitad de las registradas en el mismo periodo de 2016.

Italia, que ha recibido 85 % de estos migrantes, insiste en acelerar la repatriación de los solicitantes de asilo y repartir la carga de la gestión de la migración entre los socios europeos.

Swing le da la razón, porque es necesario "un sentido de responsabilidad compartida" por parte de todos los países de la Unión Europea y no sólo de unos pocos.

En cuanto a la política migratoria de la UE, sin embargo, consideró que "está muy centrada en la seguridad y en intentar reducir el número de personas que cruzan el mar".

Falta una política a largo plazo para abordar los factores que impulsan la migración, como catástrofes, conflictos, desequilibrios demográficos, desigualdades y cambio climático.

Precisamente el responsable de la OIM intervino hoy en un acto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para advertir de que los fenómenos extremos tenderán a tener un impacto cada vez mayor en la migración.

Los más vulnerables serán los que tienen poca capacidad de adaptación y viven en ecosistemas frágiles, por lo que pidió que se les ayude con estrategias para reducir la pobreza y el riesgo de catástrofes, y con sistemas agrícolas mejor preparados para el cambio climático.

Mientras tanto, Swing nos instó a idear fórmulas más creativas para permitir la migración por medios legales, aunque sólo sea durante un tiempo, con el fin de desincentivar las rutas irregulares.

Aunque señaló que aún queda mucho por hacer, agradeció la iniciativa del ministro italiano de Asuntos Exteriores, Angelino Alfano, de reunir a representantes de los países receptores, de tránsito y de origen de la migración hacia Europa para abordar la cuestión.

"Una de las conclusiones de la reunión es que nos reuniremos cada seis meses, lo cual es excelente porque lo importante es mantener el diálogo entre los países", dijo.

El responsable de la OIM reconoció las dificultades de actuar en países como Libia, sumida en el caos y desde donde la inmensa mayoría de los inmigrantes irregulares emprenden la ruta del Mediterráneo central hacia suelo europeo.

Subrayó que la comunidad internacional debería comprometerse más con Libia y hacer frente a posibles abusos contra los derechos humanos, colaborando con las autoridades de Trípoli para aumentar sus capacidades e intentar convertir los centros de detención en espacios "abiertos" de acogida de migrantes.

Para evitar que los migrantes lleguen a Libia, varios países europeos se han comprometido hoy a ayudar a los países africanos de tránsito de migrantes a controlar sus fronteras y a fomentar la repatriación voluntaria, entre otras cosas.

Swing recordó que la mayoría de las personas que abandonan sus hogares proceden de la pobreza, por lo que también pidió más cooperación internacional para aumentar la inversión y la creación de empleo en sus países de origen.

De los 244 millones de emigrantes que hay en el mundo, aproximadamente la mitad se desplaza entre países del Sur, mientras que la otra mitad lo hace hacia países ricos del Norte, según datos de la OIM.

Fuente: Eco diario

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