Las iglesias colaboran en la construcción de la paz y la migración

La Iglesia Católica y el Consejo Mundial de Iglesias trabajan juntos para encontrar enfoques cristianos que resuelvan los conflictos y promuevan una cultura de paz.

El fenómeno de la inmigración -la situación de los migrantes y especialmente de los refugiados- es una responsabilidad cristiana conjunta. La cooperación ecuménica puede fortalecer el testimonio común de las iglesias en un mundo actualmente dividido por esta crisis en curso.

Preocupaciones comunes de las iglesias
En un comunicado de prensa hecho público el viernes, el obispo Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y el profesor Ioan Sauca, del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), dieron cuenta de la creciente colaboración en cuestiones vitales de interés común. Estos temas van desde el trabajo por la Unidad de los Cristianos con el diálogo sobre cuestiones doctrinales y morales, a la misión, la educación y el diálogo interreligioso, y desde el cambio climático a la construcción de la paz, la migración y la juventud. Se utilizaron ejemplos de algunas de sus colaboraciones más recientes, como la celebración ecuménica de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, en Asís. Actualmente se está celebrando una peregrinación por el cambio climático, de Asís a Katowice (Polonia), donde está previsto que se celebre la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en diciembre.

Los cristianos, colaboradores de Dios
Uno de los documentos elaborados aborda la consolidación de la paz en situaciones de conflicto y violencia. Tiene en cuenta el impacto que la cultura, la religión y la violencia tienen en la búsqueda permanente de la resolución de conflictos y la promoción de una cultura de paz. Recuerda a todos los cristianos que deben ser colaboradores en la misión de Dios de construir esta cultura de paz, afirmando que Jesucristo envía a sus discípulos como constructores de paz para que sean agentes de sanación, reconciliación y unidad. El documento afirma también que, para nuestras sociedades, la situación de los emigrantes y refugiados constituye un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad.

Reflexionando sobre lo que amenaza la paz, el texto ofrece recomendaciones a las iglesias activas en este campo, teniendo en cuenta la unión de las responsabilidades individuales, sociales y políticas.

La oportunidad está en el desafío
A finales de septiembre se celebrará en Roma una conferencia internacional en la que el Dicasterio vaticano para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, junto con el CMI y en colaboración con el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, responderá a las nefastas realidades que rodean a la xenofobia, el racismo y el nacionalismo populista, todo ello en el contexto de la migración.

Un pequeño pueblo con sitio para todos
La reunión del Grupo de Trabajo Conjunto de este año tuvo lugar en la pequeña comunidad alemana de Ottmaring. En los últimos meses, este pequeño pueblo ha abierto sus puertas a varias familias de refugiados procedentes de Siria, así como a varios jóvenes migrantes no acompañados. Un lugar significativo fuertemente comprometido con la promoción del diálogo y la reconciliación entre iglesias, religiones y culturas.

El comunicado de prensa completo figura a continuación:

 

Comunicado de la sesión plenaria de 2018 del Grupo de Trabajo Conjunto

El Grupo Mixto de Trabajo (GMT) entre la Iglesia Católica Romana (ICR) y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) se reunió en Alemania en su sesión plenaria anual del 3 al 7 de septiembre de 2018. El encuentro se centró especialmente en la elaboración de dos documentos sobre la colaboración ecuménica en la construcción de la paz y la migración.

Bajo la dirección de los dos comoderadores, el metropolita Nifon de Targoviste de la Iglesia Ortodoxa Rumana y el arzobispo católico de Dublín Diarmuid Martin, la reunión comenzó con reflexiones sobre la conmemoración ecuménica del 500 aniversario de la Reforma en 2017 a cargo del obispo Heinrich Bedford-Strohm, presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD). A continuación, el Secretario General del CMI, el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, hizo una presentación sobre la reciente visita del Papa Francisco al Centro Ecuménico de Ginebra y al Instituto Ecuménico de Bossey. Tanto el aniversario de la Reforma como la visita del Papa a Ginebra dan testimonio de un nuevo impulso en las relaciones ecuménicas.

Este análisis fue confirmado en los informes de monseñor Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPUC), y del profesor Ioan Sauca, secretario general adjunto del CMI. Dieron cuenta de la creciente colaboración en cuestiones vitales de interés común que van desde el trabajo por la unidad de los cristianos con el diálogo sobre cuestiones doctrinales y morales, a la misión, la educación y el diálogo interreligioso, y desde el cambio climático a la construcción de la paz, la migración y la juventud. Los ejemplos más recientes de cooperación intencional fueron una delegación conjunta a la República Democrática del Congo para promover la reconciliación y la paz ante las próximas elecciones en el país y la celebración ecuménica de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación en Asís. De Asís a Katowice, sede de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, está teniendo lugar una peregrinación por la justicia climática.

Se dedicó un tiempo considerable a la elaboración de dos nuevos documentos sobre consolidación de la paz y migración.

El primer documento aborda la consolidación de la paz en situaciones de conflicto y violencia. Considera el impacto de la cultura, la religión y el diálogo en la resolución de conflictos y el fomento de la paz. Los cristianos están llamados a colaborar en la misión de Dios de construir una cultura de paz, que debe impregnar todos los ámbitos de la vida y la misión de la Iglesia. Esta misión incluye un compromiso con el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural, y con la cooperación por la justicia y la paz.

El texto reflexiona sobre lo que amenaza la paz desde estos tres mismos puntos de vista. También se pregunta qué contribuye a la paz desde estas tres perspectivas. Partiendo de la afirmación de que Jesucristo envía a sus discípulos como constructores de paz para que sean agentes de sanación, reconciliación y unidad, el texto trata de considerar detenidamente el nexo entre las responsabilidades individuales, sociales y políticas y ofrece recomendaciones a las iglesias sobre sus actividades en este campo.

La migración es uno de los fenómenos más destacados del mundo contemporáneo, un importante “signo de los tiempos”. El GMT subraya que la cooperación ecuménica en la atención a los migrantes, y en particular a los refugiados, es una responsabilidad cristiana compartida y puede fortalecer el testimonio común de las iglesias en un mundo profundamente dividido. Entre las diversas cuestiones que preocupan en el mundo moderno, el GMT decidió reflexionar sobre este tema con el propósito de proporcionar recomendaciones pastorales y prácticas que puedan fomentar la cooperación ecuménica. Según el documento en preparación, los migrantes y refugiados constituyen para nuestras sociedades e iglesias un desafío y una oportunidad al mismo tiempo.

Poco después de la reunión, el Dicasterio vaticano para la Promoción del Desarrollo Humano Integral y el CMI, en colaboración con el PCPCU, responderán juntos a las realidades profundamente divisorias y dolorosas de la xenofobia, el racismo y el nacionalismo populista en el contexto de la migración con una conferencia internacional prevista del 18 al 20 de septiembre en Roma.

La reunión del GMT de este año tuvo lugar en el pueblo de Ottmaring, cerca de Augsburgo, en un centro dirigido conjuntamente por el Movimiento Católico de los Focolares, que incluye a miembros de otras iglesias cristianas, y la Fraternidad Protestante de Vida en Común. El centro, fruto de la cooperación ecuménica inspirada por el Concilio Vaticano II, celebra este año el 50 aniversario de su fundación. En los últimos meses, la comunidad ha abierto sus puertas a varias familias de refugiados procedentes de Siria y a varios jóvenes migrantes no acompañados. Con su firme compromiso de promover el diálogo y la reconciliación entre iglesias, religiones y culturas, fue un lugar muy significativo para una reunión que siguió reflexionando sobre los desafiantes temas de la construcción de la paz y la migración.

Durante una visita a Augsburgo, el grupo se reunió con el obispo católico de la ciudad, Konrad Zdarsa. El obispo presentó al grupo la historia eclesiástica de Augsburgo y la actual labor pastoral y diaconal de la diócesis. Augsburgo tiene una impresionante historia de tolerancia religiosa y paz. La ciudad recuerda la Confesión de Augsburgo de 1530, documento fundacional de la tradición luterana, y la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación por el PCPCU y la Federación Luterana Mundial en 1999.

El Grupo también debatió su trabajo futuro, incluida una propuesta de edición digital de los textos del GMT y un proyecto de comunicación de acompañamiento.

De cara al 1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico en 2025, el grupo reflexionó sobre el significado ecuménico de confesar la fe apostólica a través del credo niceno-constantinopolitano en un panorama eclesial en rápida evolución.

El nuevo impulso en las relaciones ecuménicas inspira y anima al GMT a continuar su misión de promover una auténtica colaboración entre la Iglesia Católica Romana y el Consejo Mundial de Iglesias.

Fuente: Vatican News

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