Contra la guerra y a favor del derecho a huir

Cada año, miles de seres humanos huyen de guerras y conflictos armados en muchas partes del mundo. Para estas personas, el desplazamiento geográfico es la única posibilidad de supervivencia o de una existencia digna. Huyen no sólo de la violencia de las armas, sino también de la “histeria de guerra” (Morin, 2023), una histeria que genera odio, inventa enemigos, difunde mentiras, produce chivos expiatorios, deshumaniza y extermina a los que son diferentes. Garantizar la “derecho a escapar”Acoger a las personas que huyen y ofrecerles vías para reconstruir sus vidas es un deber esencial de la comunidad internacional. Poner obstáculos en el camino de las personas que huyen -mediante políticas migratorias securitarias o cargando sólo a unos pocos países con la responsabilidad- significa convertirse en cómplice de los crímenes cometidos.

Sin embargo, la acogida de emergencia de desplazados y refugiados no es suficiente. Es necesario erradicar la “guerra” y los “conflictos armados”. El uso de las armas no puede interpretarse como una vía de resolución de conflictos y mucho menos como una vía de paz. Los “efectos secundarios” de las guerras y su “histeria” a medio y largo plazo son aterradores. Sin esta toma de conciencia, corremos el riesgo de repetir, a escala internacional o local, los gravísimos errores (o crímenes atroces) del siglo XX.

Pero para erradicar la guerra y los conflictos armados es necesario eliminar sus causas. La violencia armada es siempre la consecuencia de una escalada de violencia, y tiene su origen en otras formas de abuso, violación, discriminación y coacción contra las personas, los pueblos e incluso el medio ambiente.

La opción de no violencia - no por razones religiosas o ideológicas, sino por la memoria histórica de la dinámica perversa de la espiral de violencia- pretende minimizar el uso de recursos violentos, manteniendo el foco del conflicto en el objeto en disputa y no en el creciente antagonismo entre los oponentes. Y, sobre todo, en periodos de “no guerra”, la noviolencia pretende hacer frente a toda violencia (incluida la violencia sistémica y estructural, a menudo poco publicitada) para evitar su escalada.

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Roberto Marinucci
Redactor de REMHU, Revista Interdisciplinaria de Movilidad Humana

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