No cabe duda de que la inmigración italiana es un elemento constitutivo de la identidad brasileña contemporánea, tanto en términos cualitativos como cuantitativos. Según datos del IBGE, entre 1876 y 1920 llegaron a Brasil 1.243.633 italianos, la mayoría procedentes de las regiones del Véneto (365.000), Campania (166.000), Calabria (113.000) y Lombardía (105.000). Los estados de destino en Brasil fueron principalmente São Paulo, Rio Grande do Sul, Paraná, Santa Catarina, Espírito Santo y Minas Gerais.
Carmem Lussi y Roberto Marinucci
