Éxodo es sinónimo de huida. Desde un punto de vista etimológico, “salida en masa”. Huida de la esclavitud, como leemos en el relato bíblico del antiguo Egipto. Huida de catástrofes y desastres naturales, con sus consecuencias, como sequías prolongadas, inundaciones, corrimientos de tierra, huracanes, terremotos, tsunamis e incendios. Pero también hay huida de conflictos armados o guerras declaradas; de la pobreza, la miseria y el hambre; en definitiva, huida de tierras inhóspitas, devastadas, arrasadas. Unos huyen en masa, empujados por necesidades o devastaciones que escapan por completo a su poder de intervención. Otras, porque se ven atrapadas en trabajos análogos a la esclavitud, como las deudas contraídas por adelantado con empleadores turbios y sin escrúpulos, como puede verse en la tala del bosque, entre otros servicios de este tipo. Esto incluye también operaciones policiales para desmantelar el tráfico de personas, especialmente mujeres y niños, con fines de explotación laboral o sexual.
