Como ha dicho el Papa Francisco, solo podremos superar esta emergencia actuando globalmente. Por esta razón, la contribución de las organizaciones católicas ha sido inestimable y el boletín pretende inspirar a las comunidades de todo el mundo mediante la difusión de directrices y sugerencias sobre acciones para ayudar a los migrantes y refugiados durante Covid-19. Se ofrece en el sitio web de la Comisión en portugués y en otras cuatro lenguas.
Agentes pastorales de Santa Catarina
En Brasil, por ejemplo, el Servicio Pastoral para Migrantes de Santa Catarina ha estado promoviendo una campaña de prevención de la enfermedad y prestando asistencia tanto en Florianópolis como en la gran área metropolitana. Los agentes de pastoral evitan el contacto personal directo con la Casa do Migrante, pero siguen comunicándose a distancia con los recién llegados, enviándoles semanalmente actividades de aprendizaje del portugués, así como información pertinente sobre la pandemia y el acceso a prestaciones sociales durante la emergencia.
El propio Servicio Pastoral entrega cestas con alimentos básicos y kits de higiene, tanto a los migrantes acogidos en la Casa como a las numerosas familias necesitadas de la zona. Es un gran esfuerzo de la Iglesia católica local seguir dándoles cobijo, dado que muchos centros de acogida de migrantes y refugiados de todo el mundo han tenido que cerrar o rechazar a los recién llegados para garantizar el distanciamiento social.
Actuar en todo el mundo
En Filipinas, los tres centros gestionados por los Scalabrinianos también siguen funcionando a pesar de las dificultades financieras y sanitarias, y atienden a un total de 259 personas. En Lile (Francia), la Casa Pablo VI acoge a menores extranjeros y a personas sin hogar 24 horas al día, siete días a la semana.
En Chile, debido al cierre de las fronteras de Bolivia el 25 de marzo para evitar la propagación del Covid-19, cientos de temporeros agrícolas bolivianos se han quedado varados, sin poder conseguir comida ni cobijo. Grupos católicos se encargaron de dar cobijo a 950 personas, a las que también se proporcionaron mascarillas y desinfectantes de manos, comida y colchonetas para dormir. En Colombia, el apoyo de las instituciones eclesiásticas llegó en forma de alojamiento temporal para los emigrantes procedentes de Venezuela.
Subvenciones en línea en varios idiomas
En Perú, la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal viene compartiendo materiales para migrantes y refugiados con asesoría legal, números telefónicos e información importante sobre salud y trabajo en el contexto de la pandemia. Esta es una acción importante y una de las recomendaciones de la Red Global Ignaciana de Incidencia Migratoria. Las propias autoridades gubernamentales también tienen instrucciones de proporcionar información precisa y oportuna, en diferentes idiomas, sobre medidas de salud y seguridad, así como de poner en marcha una red de cuidadores.
La Sección de Migrantes y Refugiados también recibe noticias sobre otras iniciativas y buenas prácticas para publicarlas en el boletín, convirtiéndose en nuevas fuentes de inspiración y orientación.
Fuente: Noticias del Vaticano
