3 de julho de 2020

El Fondo Monetario Internacional indica que lo positivo de este fenómeno no se puede ver reflejado en los países emergentes. 

La migración no representa una carga económica para los países receptores, pues en general mejora su crecimiento económico y productividad, mientras que la política fiscal puede funcionar como impulsor, al crear mecanismos para mejorar las condiciones de la población migrante, reveló el Fondo Monetario Internacional (FMI). En el documento de Diálogo a Fondo, el FMI dijo que los inmigrantes que llegan a las economías avanzadas hacen crecer el Producto Interno Bruto (PIB) y la productividad tanto a corto y mediano plazos; en concreto, un incremento de un punto porcentual del flujo de entrada de inmigrantes sobre el empleo total provoca un aumento del PIB de casi 1 por ciento en el quinto año. Explicó que esto se debe a que los trabajadores autóctonos e inmigrantes aportan al mercado laboral un conjunto de competencias diversas, que se complementan mutuamente y aumentan la productividad. No obstante, los efectos positivos de la productividad no se ven en el caso de la inmigración de refugiados en los mercados emergentes y en desarrollo, lo que pone de manifiesto las dificultades que se enfrentan los inmigrantes a la hora de integrarse en los mercados de trabajo locales.

Por ello, advirtió el organismo internacional, debe recurrirse a la política fiscal para respaldar el ingreso y capacitar de nuevo a los trabajadores autóctonos que afrontan dificultades en el mercado laboral, entre otras acciones.

Milenio